Hace unos meses encontré por casualidad una referencia en una revista de divulgación a una sociedad algo así como pseudocientífica llamada Flat Earth Society, libremente traducible como la Sociedad de la Tierra Plana.
La Sociedad de la Tierra Plana tiene sus orígenes en las ideas de un inventor inglés, Samuel Rowbothan, quién a mediados del siglo XIX creó un nuevo sistema astronómico, basado en la interpretación literal de ciertos pasajes bíblicos, al que llamó Astronomía Zetética. Según su obra, la Tierra no era un globo, si no un disco plano del que el sol, la luna y las estrellas sólo distaban unos pocos miles de kilómetros. La estructura aparentemente redonda que observamos en los mapas se debería, según Rowbothan, a una mala interpretación de la verdadera geografía de la Tierra: un glacial central que constituiría el Polo Norte, los continentes extendiéndose radialmente desde él y un enorme muro de hielo que limitaría el borde del dísco, dando origen al Polo Sur, y que separaría al planeta de los abismos siderales.
El movimiento zetético tuvo muchos seguidores y llegó a aguantar hasta el periodo de entreguerras como algo científico, si bien posteriormente fue adoptado por algunas comunidades religiosas extremistas de EEUU y cayó en otro tipo de dinámicas.
Sin embargo, se revitalizó después de la Segunda Guerra Mundial gracias al impulso del astrónomo Samuel Shenton. Shenton era un científico de cierto prestigio, miembro de la Royal Astronomical Society y de la Royal Geographical Society del Reino Unido, y fue el fundador de la International Flat Earth Society original. A diferencia de sus predecesores, aportó algunos argumentos de cierto peso para justificar la aparente curvatura de la Tierra tal y como aparecía en las fotos tomadas desde el espacio, haciendo especial hincapié en los fenómenos ópticos de refracción de grandes superficies, aunque nunca fue capaz de demostrar sus ideas de forma convincente.
A día de hoy, probablemente el legado más importante de la Sociedad de la Tierra Plana sea la creación de una de las leyendas urbanas más famosas de la historia: el montaje del viaje a la luna. Samuel Shenton argumentó siempre que el alunizaje de las misiones Apolo, especialmente el primero del Apolo XI, fueron montajes realizados cinematográficamente con la ayuda de varios directores de Hollywood (el más nombrado suele ser Stanley Kubrick) y bajo la supervisión del pionero de la ciencia ficción Arthur C. Clarke. El propio Clarke suele recordar esta leyenda con cierto humor, a menudo clamando porque la NASA le pague lo que le debe por aquello más atrasos correspondientes.
Actualmente existe una version de la Sociedad de la Tierra Plana algo más activa merced a Internet y el impulso de varios particulares, pero que se sepa no tiene relación directa con la sociedad original, cuya actividad decayó bastante pese a los esfuerzos del sucesor de Samuel Shenton, Charles Johnson. Johnson murió en 2001, casualmente, tras años de intentar convencer al mundo de sus teorías, que incluían una Pangea cuadrada como fuente original de todas las masas terrestres y una conspiración global para encubrir la verdad científica, plasmada en la bandera de la Naciones Unidas como símbolo de esa evidencia.
Al margen de las opiniones que nos pueda merecer a cada uno las ideas de la Zetética y la Tierra plana, es imposible dejar de admirar el esfuerzo más que centenario realizado por personas de todo el mundo en propagar esta idea. Una idea tan descabellada para la mayoría que se arriesgan a ser tomados por locos por defenderla, pero que aún así defienden con entusiasmo.
Por cierto, yo creo que la Tierra es más o menos esférica, pero ¿seríamos alguno de nosotros capaces de demostrarlo?
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