jueves, 17 de diciembre de 2009

Si hay que ir, se va, pero ir para nada es tontería

Me ha venido a la cabeza la frase que hicieron famosa Cruz y Raya al leer una nueva tanda de declaraciones sobre el tema de las leyes de eutanasia y de equiparación de derechos a las uniones homosexuales por parte de Su Santidad el Papa Benedicto XVI.

No suelo hablar de las declaraciones de los representantes religiosos de ningún signo al respecto de estos asuntos, porque siempre he pensado que la libertad de expresión es de todos y que, si te consideras católico o de cualquier otra religión, suscribes o no las opiniones de los líderes de la misma pero que, en cualquier caso, es tu fe y tú crees en lo que crees.

El caso es que me toca la fibra sensible eso de que las cosas van contra la ley natural. Principalmente porque se suele usar la expresión como sinónimo de "ley de lo que a mí me parece bien", ya que no recuerdo haber oído a nadie decir que como el bacilo de Koch mata personas de forma natural haya que dejar que los tuberculosos mueran por la "ley natural".

Sin embargo, sí creo que puede ser interesante reseñar aquí esa contradicción porque lo cierto es que si existe al menos un caso de una doctrina religiosa que renuncia a tratamientos médicos por consecuencia con la Biblia, y es el famoso caso de la oposición de muchos miebros de los Testigos de Jehová a las transfusiones sanguíneas aun incluso en propio peligro de muerte. Esta oposición viene de una cierta interpretación de varios versículos del Antiguo Testamento, entre los que caben destacar dos:

Génesis, 9:4 - "Sólo se abstendrán de comer la carne con su vida, es decir, con su sangre. "

Levítico, 3:17 - "Esta es una ley permanente que pasará de padres a hijos, dondequiera que viváis: no comáis nada de grasa ni de sangre.”

Cabe decir que los Testigos de Jehová no castigan a aquellos que comen la grasa de la carne. Y esto es lo que me indigna. Nunca he sabido, y probablemente nunca lo sepa, porqué las iglesias organizadas en torno a doctrinas enseñadas en libros como la Biblia o el Corán deciden tranquilamente y sin el menor asomo de vergüenza seguir al pie de la letra unas partes del libro, interpretar otras de formas variadas y finalmente ignorar otras por completo como si no existieran. O, casi peor aún, vanagloriarse de algunas partes que contradicen directamente otras.

Mi ejemplo favorito por lo brutal aparece con frecuencia en las justificaciones que las iglesias más militantes, especialmente las norteamericanas, esgrimen contra el matrimonio homosexual, y, de hecho, contra la conducta homosexual como antinatural. Prácticamente todas están basadas en el relato bíblico de la destrucción de Sodoma y en la condena de la homosexualidad en el libro del Levítico. En la mayoría de los casos se cita el siguiente versículo de éste:

Levítico, 18:22 - "No te ayuntarás con hombre como con mujer, pues es abominación".

Me resulta curioso que las mismas personas no suelan citar este otro, que aparece un poco más abajo:

Levítico, 20:13 - "Si alguno ayuntaré con hombre como con mujer, cometieron una abominación; ambos han de ser muertos y sobre ellos caera su sangre".

Parece evidente que no lo usan porque les caería encima la opinión pública por incitación al genocidio. Pero está en el mismo libro, casi siempre en la misma página, y debería ser obedecido igual que el anterior si consideras que el primero es cierto. Como también deberían serlo los que aparecen en esos mismos capítulos sobre las mujeres durante el período menstrual, el adulterio, la cocina y el lavado de la ropa.

En cuanto a la historia de Sodoma, se suele relatar como Dios envía dos ángeles a Sodoma para comprobar si existen diez almas puras en la ciudad y así salvarla, según el pacto realizado con Abraham, y como los enloquecidos hombres sodomitas atacan la casa de Lot, donde se cobijaban los ángeles, para que éste les entregue a esos hombres y poder abusar de ellos. Lot se niega y los ángeles ciegan a la multitud enloquecida, Lot huye de la ciudad y ésta es destruida como castigo a sus pecados. Ahora bien, casi nadie que cuenta esta historia con ánimo de dar ejemplo de lo mala que es la homosexualidad incluye la parte, justo en el centro del relato, en la cual Lot intenta calmar al gentío mediante un método poco convencional:

Génesis, 19:7 y 8 - "Y dijo Lot: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí que tengo dos hijas que no han conocido varón; las sacaré fuera y podréis hacer con ellas como queráis. Solamente os pido que no hagáis daño a estos hombres, pues son huéspedes cobijados bajo mi techo"

Es decir, para que no hagáis daño a mis huéspedes os ofrezco dejaros violar a mis hijas vírgenes repetidamente hasta que se os pase la calentura. Y ése fue el que se salvó de la destrucción de la ciudad por ser un santo varón. Habría que revisar ese baremo.

Todo esto viene a cuento porque me enfada ver como los líderes religiosos manipulan las escrituras sagradas y las palabras para intentar convercer a las personas de que lo que ellos consideran adecuado es lo adecuado porque lo dice tal o cual libro o atenta contra tal o cual ley natural, mientras se ignora selectivamente todo aquello de la misma fuente o que atente contra la misma ley pero nos parezca más aceptable.

Si hay que ir, se va. Si hay que vivir según un libro, se vive, pero según todo el libro, no la parte que nos guste.

P.S: por cierto, la primera vez que leí esas partes concretas de la Biblia me dí cuenta de sólo condenan a los homosexuales varones, pero no a las lesbianas. Cosas tiene la vida, oye.

No hay comentarios:

Publicar un comentario